Aventura, con Sabor a Adrenalina y Café

by / sábado, 20 junio 2009 / Published in Recomendaciones

Eco Challenge
Escrito por Axel E. Alburéz

Canopy en GuatemalaMientras el flujo  de adrenalina retornaba a mis niveles normales, recordaba que hace varios años escribí un artículo sobre los “canopies” en Guatemala (Aventura, La Revista Edición #3), el cual me llevó a recorrer casi todos los que en ese entonces existían, que no pasarían de unos diez, al día de hoy los hay por todos lados.

Cuando toco este tema, me gusta aclarar la diferencia entre tirolesa y canopy.  La primera es una técnica de montañismo, utilizada para conectarse aéreamente entre dos puntos a través del uso de una cuerda o cable, ya sea entre riscos, árboles, edificios o lo que sea. Por su parte el canopy es más bien un derivado de la tirolesa.  Se dice que el canopy se inicio como una necesidad de los entomólogos y biólogos que estudiaban la vida en las copas de los árboles de Costa Rica. Entre ellos se menciona a Donald Perry y John Williams, quienes utilizaron su equipo de escalada en roca para ascender a la copa de los árboles. Luego se les ocurrió utilizar una tirolesa para conectarse entre los árboles, de una manera más rápida y por supuesto, divertida. Así, en dos actos nació el canopy, que básicamente es el uso de una tirolesa para viajar entre la copa de los árboles.

En una de tantas, apareció alguien con la suficiente visión empresarial que decidió comercializar esta diversión dándole vida al canopy como una atracción turística y fue precisamente en Costa Rica donde se inició y de ahí se expandió al mundo como tal. Entonces hay que reconocer que los ticos nos dan palo no solo en el fútbol sino también en el canopy.

En Guatemala hemos sabido aprovechar nuestro recurso natural para instalarlos por todos lados, sin distinguir entre canopy y tirolesa, todo se va parejo como canopy. Solo falta que alguien venga y nos diga que el lazo donde tiende la ropa a secar, lo va a empezar a comercializar para turismo.

Sea como sea, hoy me encuentro en este viejo UNIMOG, que alguna vez sirvió al ejercito de Dinamarca y que en el presente esta acondicionado para transportar turistas dentro  en uno de los “parques de canopy” más completos en  que he estado en Guatemala.

Debo admitir que el vehículo está perfecto para esta actividad. No puedo imaginarme que el Sr. Albert Friedrich, creador del UNIMOG, ahí por el año 1945 se hubiese imaginado que su invención terminaría transportando turistas en Guatemala. Especialmente porque este clásico de la industria automotriz mundial fue creado con fines de apoyo a las actividades agrícolas de una Alemania abatida por la Segunda Guerra Mundial. Tan específica era su función que el ancho de sus ejes tenía la medida necesaria para poder circular en las plantaciones de papas sin causarles daño.

Hoy en día el UNIMOG, es utilizado en muchas actividades, agrícolas, industriales, servicios públicos, combate de incendios, viajes exploratorios, etc. Simplemente porque desde su inicio ha sido mejorado constantemente lo que lo hace un vehículo de trabajo confiable, seguro, de gran potencia y con las ventajas de la tecnología moderna.
Y así como el Universal Motor-Great (Unimog) ha desarrollado en sus años de existencia, creo que la industria del canopy en Guatemala lo ha hecho a su manera. Desde los primeros parques en las afueras del parque  Tikal, hasta el sitio en que me encuentro hoy.

Cuatro kilómetros son los que debo recorrer entre el casco de la finca Filadelfia en Antigua Guatemala y el primer tiro de canopy. Acompañado de Marisol y Jenny, guías del tour y de Erick, jefe de Guías, voy gozándome la experiencia sin siquiera haber llegado a la primera plataforma y se debe a la habilidad de los guías de compartir sus conocimientos sobre las particularidades de la finca que estamos atravesando, los distintos tipos del café y su proceso de producción. Así como también  la impresionante vista de los maravillosos volcanes de Agua, Acatenango y Fuego, no quitándole la vista a este ultimo en caso se le ocurra darnos una de sus típicas erupciones que en está época nos da a los habitantes de la ciudad de Antigua.

El Antigua Canopy Tours está compuesto de dos partes, el Forest Express, que consta de 6 tiros y unos 750 metros totales de longitud, terminando en un descenso tipo Rappel. El Canyon Express es para mí la guinda del pastel, junto con la tacita de café que me espera en el casco de la finca. Este tramo consta de dos tiros, 430 y 520 metros de longitud, este último, el tiro más largo que he recorrido en Guatemala, superior al del parque Churixamolo en Sololá, que si no estoy mal tiene 450 ms de largo.

Finalmente llegamos a la primera plataforma, del camión se camina directamente a ésta, sin gradas, que lujo, como “Juan por su casa”, de ahí confirmo la publicidad  del Antigua Canopy Tours, que es apto para personas desde los 4 a los 80 años, esto es aventura para todo nivel.

Luego de las instrucciones y colocación del equipo, el cual es de la mejor calidad, en condiciones excelentes y de las mejores marcas, procedemos al primer salto, el cual se desarrolla en un tramo muy corto entre una arboleda de pinos jóvenes, algo así como para caldear los ánimos. Es aquí donde me doy cuenta del progreso de la industria del canopy, donde la seguridad, la calidad y variedad del servicio son de clase mundial, utilizando un sistema de doble cable y anclaje que garantiza la diversión y seguridad  del cliente.

Los siguientes 5 “tiros”, que conforman el Express Tour, van tornándose más emocionantes hasta llegar a los dos últimos donde se tiene una vista impresionante de los volcanes que rodean la Antigua Guatemala, tan solo está vista vale la pena el viaje. Además ya picados y con los ánimos por los aires, nos dirigimos al Canyon Express. Tal y como lo dice el nombre, volamos atravesado el cañón durante unos 45 segundos, y por si fuera poco, el siguiente tiro repite la acción en otro cable en sentido contrario, donde la longitud es mayor y se alcanza la velocidad máxima del tour en un espelúznate recorrido de casi un minuto.
Realmente en canopy, pocas veces se vuela a 150 metros de altura, a una velocidad de 68km por hora, observando al mismo tiempo la imponente vista de los volcanes, que hacen de este tiro una experiencia de aventura única. Tan única que al día de hoy no sé que me gocé más, si estar volando por los aires con el viento en mi cara o la vista de los volcanes durante el recorrido o el cañón que tenía a mis pies, es como encontrar la unión entre la aventura y la bella naturaleza.

Estos dos son los últimos tiros, a eso le llamo un final feliz, emoción, seguridad y belleza natural. Sentado en el UNIMOG, no digo muchas palabras, en silencio reconozco que soy privilegiado de tener esa vista de los volcanes mientras desciendo al casco de la finca, donde espero compensar la adrenalina con esa deliciosa tasa de café que vengo deseando hace rato.
Llegó el final y luego de las respectivas despedidas mi “jalón” me apresura para que nos vayamos, para mi sorpresa, no hubo tiempo para la añorada taza de café, no me queda más que creer que es una invitación para volver en otra ocasión y disfrutar de una aventura con sabor a café.

Este artículo fue escrito por cortesía de Antigua Canopy Tours, localizada en Finca Filadelfia, Antigua Guatemala, www.antiguacanopytours.com

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